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Una comunicación que suscite el encuentro

Este domingo 1° de junio, en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, realizamos  la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales, esta vez, bajo el lema: “Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro.

En su mensaje, el papa Francisco nos plantea un dilema, a saber, vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más «pequeño» y, sin embargo no es  fácil estar cerca los unos de los otros: “El desarrollo de los transportes y de las tecnologías de la comunicación nos acerca, conectándonos mejor, y la globalización nos hace interdependientes. Sin embargo, en la humanidad aún quedan divisiones, a veces muy marcadas. A nivel global vemos la escandalosa distancia entre el lujo de los más ricos y la miseria de los más pobres. A menudo basta caminar por una ciudad para ver el contraste entre la gente que vive en las aceras y la luz resplandeciente de las tiendas. Nos hemos acostumbrado tanto a ello que ya no nos llama la atención. El mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas”.

En el fondo, Francisco cuestiona si la conciencia de vivir en esta “Aldea Global” ha sido proporcional al fortalecimiento de la unidad y del encuentro entre los seres humanos: “la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo. La variedad de las opiniones expresadas puede ser percibida como una riqueza, pero también es posible encerrarse en una esfera hecha de informaciones que sólo correspondan a nuestras expectativas e ideas, o incluso a determinados intereses políticos y económicos. El mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos.”

El Papa llama a tomar conciencia sobre esta contradicción, concretamente, los medios nos aproximan a la realidad pero, a la vez, pueden separarnos de ella, ellos se “legitiman” como mediadores y, en el mismo acto, pueden convertirse en obstáculos de la comunicación pues, no pocas veces,  transmiten e informan de modo tendencioso, con  evidente arbitrariedad y en menoscabo del discernimiento y la formación de la opinión pública.

Igualmente, destaca el Papa, “el deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social –por tantos motivos–, corren el riesgo de quedar excluidos.”

Francisco plantea una seria  discusión sobre el tema de Internet y las redes sociales como herramientas efectivas  para informarnos pero no para comunicarnos. Conocemos temas de actualidad pero caemos en el aislamiento y la invisibilidad, tenemos miles de amigos “On Line”, pero perdemos muchas veces el contacto verdadero con quienes nos rodean.

Lejos de hacer una lectura negativa, Francisco afirma: “Estos límites son reales, pero no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica.” De allí la urgente necesidad de poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro  que tiene como punto de partida la pregunta que el escriba le dirigió un día a Jesús: « ¿Quién es mi prójimo?» (Lc 10,29).

 En efecto, quien comunica se hace prójimo, cercano, pero  un buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo del otro: “Jesús invierte la perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que somos humanos, hijos de Dios.”

Con Francisco reafirmamos que no basta pasar por las «calles» digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro.

Mons. José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

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